Hoy, en que parece ser
motivo de éxito lograr cientos o miles de amigos –virtuales- yo estoy muy contento de tener un amigo. Un “amigo virtual”. Quién no solo ha
compartido su vasta y excelente producción polifacética, sino que en más de una
oportunidad ha oficiado de consejero, una especie de maestro.
Bueno, por lo menos así lo siento yo.
A mediados del 2013,
Teodoro me puso en conocimiento del concurso anual de Minicuentos, organizado
por el programa La Máquina de Pensar 1050 AM y convocada por ANTEL y Biblioteca
Nacional. Me interiorizó de los
requisitos y de las características de los Minicuentos.
Según Pablo Silva Olazábal: “la oportunidad de
imaginar una gran historia en pocas palabras”.
Máximo 160 caracteres.
El Blog de Teodoro me
permitió conocer sus poesías, sus relatos y cientos de Minicuentos. Por supuesto mucho más, ya que a Don Teodoro, parecería que nada de lo
concerniente a la cultura y al arte le es ajeno.
Finalmente, aunque con
dudas me animé. Presenté solo ocho Minicuentos y tuve la fortuna de que
seleccionaran y publicaran tres de ellos.
Luego, pasó a ser un
entretenimiento y cada tanto me regocijo con ellos.
Muchas Gracias Teodoro!!!
LOS 3 MINICUENTOS
Sorpresivamente se
abrió la tumba, de ella no emergió nada. No me extrañó, sucedió lo mismo cuando
logré abrir la mía.
La multitud que inundaba aquella avenida se
dispersó asfixiada por los gases
lacrimógenos. Él no tuvo problemas, el féretro estaba herméticamente cerrado.
Su amor se consumaba cada noche sobre las
aguas del lecho de aquel río. La cruel sequía fue la causa de su divorcio.
O T R O S
Luego de años de arduo trabajo en pos de su ideal
literario, obtuvo el 1er. premio del concurso de Minicuentos. Al fin llegó su
hora. Se suicidó.
Ambas correteaban saltando de una a otra. La más joven
resbaló cayendo al vacío desde aquella nube. Y se mató.
No fue casual que al finalizar aquella fría noche de
un treinta de Junio naciera mi primo Julio.
La tempestad pasó. El Ministro habló de pérdidas
millonarias. Testigo del drama un Mickey de trapo que entre agua y lodo muestra
el barro humano que no mencionó.
Hijo de arrabal sueña en el zaguán un patín de un solo
rulemán, desayuno de basural, mea la calle y roba el celular. La TV dijo: bajar
la edad de imputabilidad.
San Pedro lo recibió con un halo angelical en una
mano, en la otra el llavero. Abelenda no dudó en la elección.
Si dios no existiera, dios lo tendría que crear. Como
dios no existe, no se preocupó por tal banalidad.
Aquel ateo al morir se encomendó a dios. El castigo
divino lo condenó a la inmortalidad.
Los dioses concedieron al anciano su deseo de volver a
vivir su vida con la experiencia ya adquirida. Pobre niño nació viejo.
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