No se si la gravedad de la situación es de la magnitud con que se nos informa. Quizá lo sea,
seamos precavidos. Pero a lo que no estoy dispuesto, es a soportar la enajenación a la que
parecería estamos sometidos. No estoy dispuesto a repetir un “llamado a la ayuda colectiva y a
la solidaridad silenciosa” como forma de sobrevivencia a tan “grave pandemia”.
Este clamor de no “politizar” en boca de los responsables de las verdaderas pandemias que asolan a la humanidad resulta de una hipocresía intolerable. Ellos a quienes no se les mueve un pelo
porque cada minuto muera un niño de hambre. De que el fondo del Mediterráneo sea un
cementerio de negros africanos. Que poco les importó los estragos que hizo el SIDA, porque
seguro, eso era cosa de putos y putas, y además, que hasta eran pobres. Porque de distraídos
nomás, nunca se les ocurrió unir a la humanidad para solidarizarse y ayudar sin banderas
políticas para mitigar las consecuencias aún vigentes de sus bombas atómicas en Hiroshima y su
napalm en Vietnam. Pero bueno, eso lo hicieron otros que hoy ya no están, pero si están los
responsables de Palestina, de Irak, de Siria, en fin, de una lista de “pandemias” que cuestan la
vida de millones de seres humanos, y todos sabemos que fueron y son responsables los mismos,
ayer y hoy.
Pero hoy nos llaman a unirnos sin banderías, porque hoy esta “pandemia” no perdona a las
“prostitutas”, “maricas” y “cocainómanos” de la alta sociedad culta y rica, blanca, occidental y
cristiana. Y nos convocan a no politizar.
Mientras tanto la sensibilidad humanitaria del FMI le niega la ayuda al pueblo venezolano y nuestros “Lacallitos” votan a Almagro en la OEA.
¡Y Cuba! Bueno, sería redundante hablar de lo que todo el mundo sabe o por lo menos debería
saber, en torno a la desinteresada y monumental ayuda humanitaria que en materia de salud
realizó y realiza la pequeña isla asediada, invadida y bloqueada por el más grande imperio que
ha conocido la humanidad. Hoy 38 países, incluida Inglaterra, están recibiendo esa solidaridad. ¿Y el imperio? no accede un ápice ante la necesidad de brindar la posibilidad de acceder a insumos básicos al pueblo cubano. Mientras aquí, los “Talvicitos” le hacen un guiño a Trump y no participan a Cuba a la asunción del mando.
Para que seguir, sería interminable, estoy en este rinconcito del mundo y mi vida, se construye con el otro y en el otro, en una lucha permanente por el avance en las conquistas de derechos, de reivindicaciones y en la creación de una nueva y hegemónica subjetividad, convertida en condición objetiva para la construcción de la sociedad donde el hombre no sea lobo del hombre. Por todo esto y mucho más, no me inhiben los aullidos hipócritas ni sus ecos inconscientes, aunque vengan cargados la mayoría de las veces con las mejores intenciones.
No voy a pecar de la hipocresía que deploro y en la medida de mis posibilidades
voy a hacer política, actuando y denunciando a los Sanguinetti, los Lacalle, a los Talvi, las
Arbeleche y los Alfie y a sus aliados fascistas de turno. Se me dirá, la vida es suprema y está por
sobre cualquier otra diferencia.
Y te diré; ese es un ideal que perseguimos y que costará mucho sacrificio y sangre conquistar.
Pero no ha sido ni lo es para los poderosos y ricos dueños del país. Lo prueban sus antecedentes no mi imaginación.
No los guía el “valor supremo” de la vida sino el “valor supremo” de la “tasa de
ganancia”. No me los puedo imaginar con su “caridad cristiana” despojándose de pequeña
parte de su patrimonio para socorrer a las miserias humanas que ellos engendraron y que no habrá respirador que las salve del infierno al que han sido arrojadas.
No quiero mentirles y exhalar suspiros de amor en abstracto, No sé qué puede deparar el “coronavirus” a mis seres más allegados, a mis compañeras y compañeros queridos, a los viejos amigos y a tantos seres (sin dudas la mayoría) de nuestro pueblo de gente, como la gente. Estos sí, sin “banderas políticas”.
Para ser moderado, les diré que poco me importa la suerte que les depare el COVID.19 a los
responsables por antonomasia de todas las “pandemias”.
LUIS SCARPA
Excelente Luis.!!!
ResponderEliminarTe felicito !!
Comparto mucho de lo que dices y aunque no esté en la militancia me informo, leo, escucho, interpreto....
Es que a una altura de la vida, nos damos cuenta que cuesta mucho cambiar el curso de la vida y ni que hablar de sacar a los poderosos de sus sitiales,su corrupción y sus vilesas solo para preservar un capital logrado con una avaricia aniquiladora...!!
Uno siente, mirando a aquel gran pais que otrora sembraba un rayo de luz hoy sumido en una variante del capitalismo, que será difícil la solución . Me temo que es el hombre el que falla siempre !!
Leyéndote es lindo saber que aún crees en él!!
Enciendes la llama del apagado.
Qué estuvo siempre y lo estará porque es su compromiso con las generaciones futuras.
Por nuestros hijos, por nuestros nietos y por los demás...
Te mando un fraternal abrazo.
Isabel.