Maracaná – Reflexión l
LEYENDA
y REALIDAD…
Se fue Alcides.
Justo el 16.
Como para seguir alimentando la leyenda.
Parece ser esta, la leyenda, la forma en
que las sociedades decoran el escenario donde perviven las realidades que construyen
nuestro presente.
Parece ser, que allá donde se congreguen
almas anónimas, se refunda la historia con imaginación y creatividad. La
realidad adquiere entonces atributos y rasgos maravillosos, con lo que se
conforma el relato de una época.
Quienes
la vivimos, convencidos transmitimos ese relato a quienes, a su vez, lo habrán aderezado manteniéndolo vivo.
Mentes privilegiadas guiadas por nobles
espíritus, con el estilo de Benedetti, de Galeano, o de tantos otros, lo
plasmaron en un papel. Desde ese momento, la leyenda y el relato se convirtieron
en historia, de la cual ya no estará permitido dudar.
Que quede desmentido por la precaria
filmación, que el “Mono” estremeció de angustia y miedo a sus compatriotas
cuando tomó la pelota entre sus manos ante un pitazo final que nadie había
oído; ¡es falso! ¡No lo debemos admitir!
Que nadie sepa cuando y como el gran
“Negro Jefe” sentenció que: “los de afuera son de palo”, o que muchos le
atribuyan la sentencia al “Mono”, son meras conjeturas de los incrédulos. Lo
real es que desde el 16 de julio de 1950, definitivamente, ¡LOS DE AFUERA, SON
DE PALO!
Aunque el mismo Alcides nos diga qué
“Obedulio” se puso la pelota debajo el brazo y le fue a protestar al juez
inglés porque era orsay la jugada del gol. Porque el gran capitán siempre
protestaba, más allá que los referee no entendieran un carajo de español.
¡Yo lo sé muy bien!; lo hizo para
“enfriar el partido y calmar a las fieras enardecidas”.
Lo cierto es que ninguno de los héroes
que gestaron esta hazaña, necesitan de las muchas leyendas tejidas, para ser
reconocidos y admirados como tales.
Pero,
quizás sea necesario. Además; es lindo.
Se podrá pensar como una exageración la denominación
de héroes.
Sin embargo, se adjudica el carácter de héroe y heroico, a las
personas y acciones que requieren de gran valor. A quienes poseen virtudes que
les permite realizar hazañas.
¿Alguien puede dudar que lo logrado en
Maracaná reune esas cualidades?
Se han escrito y se escribirán páginas
hermosas, seguiremos redescubriendo sabrosos reportajes o nos seguiremos
estremeciendo ante el relato de Solé, de Chetto Pellicciari, de Duilio, o el
comentario de Semino, Oldoine o Gallardo.
Garrido nos seguirá ilustrando con su
documentado periodismo.
Otros, más jóvenes tratarán de
investigar y aprender.
Algunos, harán culto al curro
marketinero y se integrarán al coro de la farándula periodística.
Y los que vivimos el “maracanazo” y aún
lo podemos contar, lo haremos desde nuestras vivencias personales con los
condimentos de la imaginación y la selectividad y deformación de la añosa memoria.
Trataré de hacerlo, solo por el placer
de reverdecer mis recuerdos.
Luis Scarpa Brusco
Montevideo – 17 de julio de 2015
Muy bueno, Así es y así fue, cada uno con su recuerdo.
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